tu jornal manchado con tanto gris
el camino de regreso buscando los pedacitos de pan
es una guerra rendida/algo estuvo siempre a punto de surgir
retuerces el labio.
tu jornal manchado con tanto gris
el camino de regreso buscando los pedacitos de pan
es una guerra rendida/algo estuvo siempre a punto de surgir
retuerces el labio.
arrastro las palabras, las plenitudes
todo mientras me veas
es un antes-muerte
pero te doy mi yo completo, es decir
incompleto
mi interior más puro que un clérigo
el sacerdote pornográfico que me escencia
que me muere, resolución
de no darte más que palomas
percudidas que me nacen del pecho.
sin oceánidas
sin envases, sin estofados de arte poética
o cualquiera de tantas pendejadas.
sin vanguardias que no son más que
una mala defecada (una buena defecada
es acto poético), pero en fin,
que tu querrás planicie y
algarabía…
nadie acepta que
el amor es un cuerpo infartado de lujuria.
mi animal bendito te amo a ti sobre
todas las mujeres
porque me provocas
asesinarlo todo.
mientras me voy al carajo
te lo pongo en claro: como gastritis
en una hoja; sin más, así
te amo como lo oxidado te lo
vomito sobre esta hoja, que
sabe a lo mismo que yo ahorita
a penas antes
de explotarme el cuerpo
de café y cigarro y alcohol
y penuria…
a la memoria de ti ausente, caída.
porque te enamoró la muerte con artificios
y la tierra te tiene abrazada y no te suelta.
te digo…
te escribo que me llevo esta culpa con gusto
hasta el último resoplo de mis pulmones
que tu muerte yace en algo que no es mi piel
como aguijón pequeño
que tus últimas miradas se me enterraron en la conciencia como fantasmas
que al igual que tú, algún día,
todo lo que te quiero se pudrirá sobre la tierra.
pero nada que te diga importa
nada hay en este tiempo quebrado nuestro
sólo estas piezas de rompecabezas que guardo de ti como recuerdos.
tu amor era tan pequeño.
tu amor se marcha
se pasea por memorias
flores secas dejando
manchas de silencio
en dos partiendo
desalma.
tu amor arrastro
a penas duras mientras juego
con guillotinas
que en mi pecho creció joroba
dulce envenenado.
tu amor sucede poquito
en mi todavía
a todas las paredes volteo
para morirme mirar la muerte
de sus pechos tus pies
con sombra enlodados y
la tibieza desatendida ternura bulto
tumor en mi memoria.
tu amor revolotea
en las caniquitas de mis ojos
extraviado por siempre le digo
que eres dura y bella como yegua y
me enseña un tallo seco y
una pajita dejada sobre la tierra.
tu amor se disfraza de negro
se maquilla camuflajea
dentro de mis párpados en
mi conciencia
se
escondió tu amor el
rostro de mi alma
sin asomar ni una pestañita vive…
un día no será más que
aquel arete tuyo
un bostezo,
la cinta con la que te atabas el cabello.
sin título.
tú te vuelves figura de humo
rama de árbol
trazo de órbitas sobre mi instinto
oscura cueva
amada mujer
penumbra
madriguera:
me quiero meter en ti hasta siempre
para burlar a la pendeja muerte.
he caído
tantas veces he caído por perfumes
por raciones de piernas
por siluetas, por esbelteces.
he rendido mis esperanzas
ya desde algún tiempo
y ahora que hago aquí?
otra vez cayendo
pensándote
arrebatándome hacia tu imagen como adolescente.
he caído tantas veces por pestañas y codos y oquedades
de mujeres
ahora estoy agotado
se escucha un tono disonante de algún piano desafinado
apartado, muy apartado…
es todo lo que poseo.
miro sobre aquella vez que hiciste tambalear la mesa
con tu rodilla.
me acuerdo
pensé que tu rodilla
podría arruinar al mundo entero.
mujer de marfil
te digo mis venas
te escribo ave, luz, tristeza
mueca de ángel
siniestro de mi sangre
confortamiento de mi espíritu
te grito fe
y ternura
y
aunque me muerdas te digo mi soledad
mi adolecimiento
mi ventana llovida o sol o
o mar
o
tuerca o
redención.
miro sobre aquello
y te digo lo de atrás de mis párpados
te susurro mi muerte
te doy dimensión de puerta, montaña, tacto
te pienso hasta caer inconsciente
y
esta noche que llega y no estás conmigo
te digo: pequeña
estoy agrietado
pero
que se entienda todo esto muy bien,
ayer me rompí un pedazo de la mano
golpeando la pared
por culpa de tu rodilla.
te golpeé
te dije que eras una pinche puta
y te aventé con mi pie
para separar tus
garras tan hambrientas de lo
que quedaba de mis greñas.
te mandé con tu madre
a que la chingaras a ella
al carajo
a que no volvieras más.
ya no más de tus partes
reconciliándose con mis huesitos
no más unión ni dependencia
ni desveladas haciéndote el amor:
era la última que te pasaba
y en serio te lo juro
estuve a punto de matarte a golpes.
pero era una desgracia
que pasara el tiempo
y volvieras a ser aquella
chiquilla inocente y frágil
arrebatándose hacía mí
para que la salvara de algo inconmensurable,
y traías un llanto como de alarma amorosa
y yo empezaba otra vez a quererte
desde tan poquito
a sumarte a mis ojos otra vez aferrarte
como niño espantado.
lo sabía
nunca dejaríamos de ser aquella curiosidad
malsana que ha matado a más de cuatro mil
gatos, y
lo nuestro seguiría siendo
un espectáculo circense
un puñado de arenas movedizas
una maldita enfermedad.
pero te amaba algo
a penas de mí
te amaba con un odio indestructible
y tú eras más que experta en eso
que hacías para destruirme,
y era por esas camas ajenas
y por esas salas de estar y
esos automóviles y baños y lavanderías ajenas
donde nos defendíamos a tientas de nosotros
mismos,
haciéndonos toda esa lujuria
que le llamábamos amor.
quién sabe…
nos teníamos tan jodidos en el mundo tan ajeno
quién sabe dentro de tanto lodazal
con tanto escenario tan irreparable
si te hubiera alcanzado a matar yo antes
que tú terminaras por desquiciarme.